Tejer, compartir y volver a encontrarnos en Tandil: Segundo Encuentro Tejeril
Desde que terminó el primero, sabíamos que queríamos volver a vivir algo así. Y esta vez, el Segundo Encuentro Tejeril superó todas nuestras expectativas. Nos volvimos a encontrar en la increíble Estancia Ave María, en la Sierra de Tandil, para vivir un fin de semana lleno de proyectos, lanas, agujas, historias compartidas y mucha, mucha calidez.
Pasamos tres días inolvidables. Vinieron tejedoras desde todos lados: Chubut, Mendoza, Neuquén, y muchos rincones de la provincia de Buenos Aires: Trenque Lauquen, Coronel Suárez, Mar del Plata, Pilar, Mercedes, Necochea, y también desde ciudad de Buenos Aires. Algunas repitieron la experiencia, otras vinieron por primera vez. Muchas llegaron con amigas —¡y otras se hicieron nuevas amigas ahí mismo!
Talleres, proyectos y agujas en movimiento
Durante el fin de semana organizamos varios talleres donde compartí muchos tips y secretos sobre mangas, bordes, detalles para lograr buenas terminaciones… ¡Ya saben que no me guardo ningún secreto, y no me canso de explicar y de repetir! Todas trajeron sus proyectos de casa, y las ayudé una a una a calcular y resolver todas las dudas que tenían.
Algunas tejían con agujas circulares, otras con rectas, y cada una con su estilo, su ritmo. Tejimos todo el fin de semana, ¡qué mas se puede pedir! El nivel de entusiasmo era tal, que por momentos solo se escuchaban las agujas y mucha charla.
Historias que se entrelazan
Una de las cosas más lindas fue cómo cada una trajo su historia, su camino en el tejido y en la vida, y sin darnos cuenta, empezamos a hilar también entre nosotras. Nos reímos, nos emocionamos, y descubrimos muchísimas coincidencias impensadas.
Una de las cosas más lindas fue descubrir que, aunque veníamos de lugares distintos, muchas compartíamos historias similares: cómo empezamos a tejer de chicas, quién nos enseñó, lo que el tejido significa para cada una. Muchas contaban que habían aprendido con sus madres, abuelas o en la materia Labores del colegio. Y todas coincidían en algo: cuando tejen, se olvidan del mundo.
Nos fuimos reconociendo en las vivencias de otras, emocionándonos con anécdotas y esos encuentros inesperados que solo se dan cuando hay apertura y conexión.
Algunas descubrieron tener familiares en común, otras contaron que trabajan dando capacitaciones en el mismo lugar, y no pararon de intercambiar experiencias.
Otras compartieron sus proyectos solidarios, que nos conmovieron a todas: desde tejer ajuares de bebé para donar al hospital, hasta reutilizar restos de lana para hacer mantas para personas en situación de calle.
Agustina, de Enlazando, contó cómo el tejido la ayudó a salir adelante en un momento muy difícil de su vida. Hoy se junta a tejer con otras mujeres y donan todo lo que hacen. Porque sí, el tejido también es eso: una forma de dar, de acompañar y de transformar.
Una pausa en el mundo
Entre taller y taller, nos dimos muchos gustos. Las comidas caseras fueron un verdadero mimo: riquísimas, preparadas con dedicación y con materia prima propia de la estancia, y ese toque de hogar que se siente en cada plato. Desde el desayuno hasta la cena, todo estaba pensado para hacernos sentir cómodas, cuidadas y bien recibidas.
Todo en Ave María ayudó a que el fin de semana se sintiera especial: el lugar, la atención, los detalles.. Los jardines estaban impecables, la decoración del lugar, sobria y con buen gusto, cada rincón parecía pensado para el descanso y el disfrute.
Nos tocó un tiempo espectacular, con cielos gloriosos y sol pleno, ideal para hacer caminatas, visitar la huerta y sentarnos a charlar al aire libre, sin apuro. Todo estaba tan bien dispuesto que no costaba nada soltar el ritmo cotidiano y entregarse a ese modo más lento, más presente.
Y si algo terminó de redondear la experiencia fue la calidez del equipo que nos recibió: Asunti la primera, siempre atentos, amables, siempre disponibles con una sonrisa. Nos hicieron sentir como en casa desde el primer momento.
El fin de semana fue mucho más que una escapada. Fue un respiro lleno de naturaleza, tejido, historias, y momentos compartidos.
Hasta la próxima…
El grupo fue tan lindo, tan diverso y tan unido, que al momento de despedirnos ya se hablaba del próximo encuentro. Porque esto no fue solo un taller de tejido: fue una experiencia que se siente en el alma, que nos recuerda que no hay nada más lindo que encontrarse y compartir.
¡¡Gracias a todas las que vinieron!! Por el entusiasmo, por la compañía, por la calidez, y por hacer de este segundo encuentro algo inolvidable.











Li
Hola, buenos días! Soy de Mar del Plata. Me gustaría poder participar de los encuentros tejeriles. Saludos y muchas gracias!
Mercedes Machado
Me gustaría sumarme a algún otro taller presencial que se haga en Argentina
Lucila - Tejer con Lucila
Qué bueno! Puedes dejar tus datos en el botón que dejamos en la nota, para que te avisemos apenas abramos las inscripciones. ¡Un gusto que te interese!
Liliana McIntosh
Qué hermosa experiencia! Y poder contar con su calidez, Lucila, y su profundo conocimiento acerca del tejido y sus secretos la hacen aún más memorable. Felicitaciones y que continúen los encuentros, el reconocimiento y los logros.
María José Agulla
Fue un finde semana increíble, a puro disfrute!
Ademas de todo lo que describís sentimos tu enorme generosidad y paciencia para explicarnos todo!
Atenta a que se repita, gracias!!!
Graciana
Aunque nunca he participado pude vivir la experiencia en este relato,tan lleno de calidez ,entusiasmo y valoración del trabajo manual.